HISTORIA DE ÉXITO


Señora
vid

Mercedes Auris es la mujer detrás del despegue de la exportación de uva en el Perú, y desde Vivero Los Viñedos viene promoviendo diversos cultivos por todo el país.

600
personas

emplea Vivero Los Viñedos.
En 1994, inició operaciones con
solo cuatro colaboradores.

+159
hectáreas

maneja entre las sedes de
Arequipa, Chincha, Piura y Virú.
De éstas, 126 son propias.

S/23.7
millones

en ventas alcanzó
Vivero Los Viñedos
durante el 2017.

Hay dos maneras de dar luz: ser la vela o el espejo que la refleja” (Edith Warthon, escritora estadounidense), una frase que podría describir el trabajo de Mercedes Auris en nuestro hoy tan destacado sector agrario; por supuesto, Mercedes es la vela.


Nació en Huancavelica (1951), en el seno de una familia muy modesta pero también muy exigente. En casa, todos debían estar despiertos a las 4 a.m., estudiando o ayudando en los quehaceres. Desde pequeña –entre seis y siete años-, Mercedes se las ingeniaba para generar ingresos. “Mi madre decía que era una pobre con olor a pavos”, en referencia a la situación económica modesta de la familia frente a ciertos gustos de Mercedes. Así empezó vendiendo pequeños atados de verduras a la gente del pueblo, con las ganancias se compraba tallarines, pan y diversos gustos que compartía en casa.

“Mi madre pese a ser analfabeta, me enseñó
que nada era imposible. Ella trabajó para que
todos (siete hermanos) seamos profesionales, y así fue”

A los 8 años, Ica la recibía, se mudaba a casa de su padre para poder continuar con sus estudios. Llegó a tercero de primaria, y mientras en Huancavelica era de las mejores estudiantes, pese a no saber leer o escribir bien –le tomaban exámenes orales-, en su nuevo colegio todo cambió. “Me tomaron examen de ingreso en Ica y salí como la última”, todo ello se sumó al bullying y discriminación que tuvo que enfrentar por ser de la sierra. Para remontar esta situación, Mercedes se escondía muy temprano a leer y practicar ortografía en el libro Coquito de su hermana menor. Tanto esfuerzo dio frutos, un solo bimestre le bastó para pasar de ser la última a la segunda de toda su promoción. A la par de los estudios, se mantenía generando ingresos, vendió desde cuyes pelados hasta sánguches y café, y es que vivir en una casa con casi 20 personas (entre hermanos y primos) iba más allá del sueldo de su padre.

Los planes cambiaron


Al acabar el colegio, el sueño de Mercedes era estudiar arquitectura pero para ello tendría que estudiar en Lima –pues en ese entonces no había esa carrera en Ica-, tanto la carrera como la capital eran demasiado caras, así que optó por estudiar ingeniería civil, que consideraba lo más cercano a arquitectura. “Estudié mucho y postulé a ingeniería, todos ingresaron menos yo; me quería morir”. Por su puntaje, vio que agronomía era una opción, así que pensó en estudiar un año agronomía y luego cambiar de carrera a civil; la historia sería otra.


Su profesor y mentor, Gamaniel Velarde Guarda la guió. Al ver sus aptitudes para la carrera le ofreció trabajar en la Estación Experimental de San Camilo, donde él era director. Así Mercedes siguió trabajando y estudiando, más aún se había hecho cargo de su nueva casa –trajo a su madre y otros hermanos de la sierra para vivir con ella en Ica- y necesitaba más ingresos. En esa época, también se las ingenió. Fuera de su sueldo, vendía artículos de Yanbal, ollas Rena Ware, alfajores, entre otros oficios; de todo para poder hacerse cargo de casa.

“Donde yo veía oportunidad para crecer y mantenerme
lo hacía, sin llorar ni pedir”

En unas vacaciones, por recomendación de su profesor, se fue a la Universidad Agraria La Molina. Ahí es que se da cuenta que dentro de la agricultura, su camino era el de viveros. Es así que a su regreso a clases se enfocó en ello. Al salir de la universidad empezó a trabajar en la Estación Guadalupe, el centro vitivinícola. Terminó su contrato y estuvo trabajando independientemente en el sector, mientras postulaba a un puesto en Tingo María, en un proyecto del Alto Huallaga para erradicar las plantaciones de coca (1982). Consiguió el puesto, era un grupo de 80 personas las que viajaron, incluido el experto en fitopatología Juan Munive, su esposo.


El 05 de enero de 1987, una amenaza terrorista directa contra su estación experimental alertó a todo el equipo. Las carreteras estaban cerradas pero lograron comunicarse con Lima; un helicóptero llegó para rescatarlos. Se fue a Chincha junto con su esposo a trabajar. Cuando llegó a la Estación donde trabajaría solo contaba con tres hectáreas de patrones –plantas en las que se hace un injerto- y vendían entre 2,000 y 5,000 plantas, a un precio ínfimo. Mercedes se presentó con los diferentes empresarios de la zona, entre ellos los dueños de Tabernero (familia Rotondo), quienes luego de las pruebas presentadas sobre vid, accedieron dar un pago adelantado por la venta de plantas. Así la estación estatal pasó de producir 5,000 plantas a 60,000 –en un solo año. Todo el trabajo y proactividad la llevaron a ser nombrada Coordinadora de Frutales del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), lo que le permitió desarrollar y conocer diferentes regiones productivas del país.


Luego de unos años, Mercedes postuló a una beca en España, en Jerez de Frontera para el manejo de uva en climas tropicales y vinificación, la ganó pero primero debía pagar un monto que le sería devuelto al aprobar. Buscó por diferentes formas conseguir los fondos, pero no pudo, así que decidió ahorrar para poder pagárselo. Empezó a juntar, y en 1993 volvió a solicitar la beca; la ganó nuevamente. De lo ahorrado solo le quedó para el pasaje, US$200 para vivir seis meses y comprar unas joyas de plata en filigrana con las que pensaba ganar algún ingreso. A los días de llegar, en una reunión logró vender las joyas que había llevado, ganó US$3,000.

Vivero Los Viñedos: (de izquierda a derecha) 1-2. Mercedes Auris junto a su esposo Juan Munive, cuando fundaron su vivero en 1994. 3. Mercedes en una parcela demostrativa de uva. 4. Parcela demostrativa de vid, en La Joya (Arequipa 2009). 5. Ambos fundadores, en su actual vivero en Chincha. 6. Mercedes junto a su hijo Juan José Munive, ya integrante de la empresa familiar.

Nace la empresa


A su regreso, se contacta con diversos colegas para ver oportunidades; a la par su cuñado le presta dinero para comprar cuatro hectáreas y trabajar en su vivero. Gracias a uno de sus conocidos se contacta con el director del Ministerio de Agricultura designado para Ica, que justo necesitaba con urgencia plantas de vid. Así se presentó la oportunidad de vender 35,000 plantas de uva pero para poder venderle al estado necesitaba tener constituida la empresa, es así que a toda marcha funda Vivero Los Viñedos, abriendo una cuenta de S/ 300 en el banco.

En 1995, entre las nuevas variedades de uva que Mercedes ingresa al país, se encontraba la poco conocida red globe (hoy una de las figuras de nuestras agroexportaciones), teniendo su primera plantación en Chincha.


Las oportunidades seguían apareciendo. Así en 1997, notan una necesidad urgente, las plagas estaban atacando las plantaciones, por ello buscan patrones resistentes y así introducen patrones de Francia. “Tenía un potencial cliente que iba y venía de Argentina, sabía que quería plantar uva pero no tenía los patrones correctos. Lo fui a buscar y justo había viajado a Argentina, así que compré mi vuelo el mismo día y fui a reunirme con él. Se sorprendió, le propuse darle los patrones a crédito y me pagase al otro año, accedió en plantar tres hectáreas. A la semana siguiente me estaba llamando para plantar diez”. Al siguiente año, en temporada de poda la llaman. Estaban sorprendidos con los resultados, plantaron 60 hectáreas más de un solo golpe. Luego le solicitaron plantar 200 hectáreas, la gente se corría la voz por los resultados; la empresa fue ganando mercado.


En el 2005 una ONG le solicita proveerle de plantas para el norte, “siempre iba a asesorar a los pequeños agricultores, y al año siguiente en temporada de cosecha vi los enormes resultados. Eso me motivó a tener una parcela demostrativa y logré convencer a un cliente para hacer una prueba”. El 2007, Mercedes presentó su parcela demostrativa e invitó a clientes y potenciales clientes de diversas partes del país. Pensó en recibir a lo mucho 150 personas, la expectativa fue tan grande que llegaron a ser 450 personas. “Todos salieron impresionados, ahí cambió la historia. Pasamos de plantar 15 hectáreas a 10,000”.


Las empresas agroindustriales más importantes del país no pararon de llamarla. Empezaron a solicitarle plantar cientos de hectáreas, así la empresa se disparó. La red globe fue sin duda la catapulta que habían estado esperando. Hoy Los Viñedos cuenta con prácticamente todas las patentes de vid, a los que se suman diversos productos que ha incluido en cartera como parte de su estrategia de diversificación.

Desde los tradicionales como uva, palta y cítricos, han pasado a una campaña de mayores productos. Ahora se suman a su lista olivos, arándanos, pecanos, cerezos y granados. Este año esperan ampliar aún más su cartera con caqui, kiwi, frambuesas, albaricoques, durazneros, almendros, entre otros.

Los frutos
de Mercedes

1951 Nace en Huancavelica

1958 Se muda a Ica para continuar sus estudios

1977 Se gradúa en Agronomía y consigue su primer trabajo

1987 Escapa de Tingo María luego de una amenaza terrorista

1987 Su gran labor en el INIA la lleva a ser nombrada coordinadora

1993 Gana una beca para estudiar una especialización en España

1994 Funda Vivero Los Viñedos con S/300 en el banco

1995 Promueve el ingreso de la uva red globe en el país

2008 Inaugura las sedes de Trujillo y Arequipa

2018 Gana el premio Líderes Empresariales del Cambio (LEC)
en la categoría Empresa Median
a


Acerca de LEC
Líderes Empresariales del Cambio (LEC) es un premio anual de EY, en alianza con
El Comercio y Asbanc, que busca reconocer a los empresarios que están transformando
el Perú a través de su aporte al crecimiento económico y social.

*Conocida a nivel mundial como Witch Fingers (“Dedos de Bruja”) es la última tendencia en cuanto a uva de mesa se refiere. Hoy su precio puede bordear los US$7 por 500 gramos, uno de los productos que viene promoviendo Mercedes en el país.

La experiencia LEC


Para Mercedes fue una sorpresa ser nominada LEC (Líderes Empresariales del Cambio), y no se imaginaba llegar a ser una de las ganadoras. “A veces uno no para de trabajar y no se da cuenta de todo lo que ha recorrido y logrado. Este premio ha servido para ello; saber que hay gente que celebra todo el trabajo realizado”. Mercedes aprovechó la oportunidad de ir a Mónaco a la gran premiación, en la que nos representó Teodoro Ortiz de Incasur. “Lo bueno de este premio es que resalta el trabajo de las personas emprendedoras, que han sabido abrirse camino, prácticamente de la nada”.

“En el mundo no se necesita dinero, se necesita tener un solo sueño, que debes enfocar y trabajar. De ahí todo llega solo”

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