DISRUPCIÓN


Karl
Maslo

El ex CEO de Exsa y uno de los referentes locales de innovación empresarial, nos cuenta la verdad que existe detrás de la innovación y el éxito de transmitirla.

¿Ser innovador es caro?


Para nada. Muchas pequeñas innovaciones sin gran costo o inversión han cambiado el mundo. El principal recurso para ello es el conocimiento, que hay que incentivarlo, y la creatividad, promoverla. Sin embargo, para encaminar la innovación hacia lo que queremos, es decir que resulte en beneficios concretos, la clave es darle cierta formalidad a través de algún sistema de gestión. Algunos pensarán que esto va contra la esencia de la innovación pero realmente no es más que darle ciertas pautas para lograr que sea exitosa. Y no existe un sistema enlatado de aplicación universal, sino que dependerá del tipo de cultura de una organización. Que funcione en una organización no significa que funcionará en otra.



¿Qué tipo de innovación es más productiva, ¿la que nace por necesidad o por convicción?


Es muy difícil determinar cuál es más productiva. No hay que olvidar que la innovación está en constante evolución, por lo cual si el motor para entrar a innovar es la necesidad –que es en la gran mayoría de casos-, no significa que quede ahí. Si ves que la innovación solucionó tu necesidad, seguramente continuarás enfocándote en innovar, convirtiéndose la convicción en el motor de la misma.

“Sin inversión la innovación jamás se convertirá en una realidad. No es caridad ni responsabilidad social empresarial. Hoy la innovación es el corazón de las organizaciones empresariales exitosas”

¿Cómo superaste los retos para innovar en el Perú?


Un gran reto es la resistencia pasiva que existe por el cambio. El liderar con el ejemplo transmitiendo convicción y seguridad es clave en ello. Aunque nunca fue mi caso, otro reto no menor es ese chip de muchos accionistas que solo piensan en la rentabilidad a corto plazo, como si la actividad empresarial se redujera a una simple fórmula financiera, olvidando que el corazón de un negocio es mucho más que frías cifras financieras. Se tienen que considerar al menos dos aspectos críticos más: el capital humano como principal activo de una empresa y el cliente como razón de ser de la misma.



¿Cómo puedes cambiar el chip cultural en una empresa y ese cortoplacismo?


El único argumento que se me ocurre es liderar con el ejemplo. Si quieres que la gente se alinee contigo una herramienta muy útil y de gran impacto es mostrarles quick wins, para que crean en tu proyecto, en lo que estás haciendo. Estos dos puntos no son la panacea, pero ayudan a que la gente se atreva a ver más allá de su responsabilidad o el día a día.



¿Qué le falta al país para cerrar la gran brecha de innovación?


Hay varios factores. Lamentablemente el sistema educativo peruano en general, salvo excepciones del ámbito privado, deja mucho que desear. En un país innovador la educación es el suelo fértil, en que germinarán y crecerán las grandes ideas, inventos y desarrollos disruptivos. La creatividad, que es el fertilizante que nutre a la innovación y de la cual tenemos con creces en el Perú, no sirve de nada, si no tenemos dicho suelo fértil.


El otro factor es definitivamente la falta de liderazgo desde las más altas esferas del Estado peruano. Veamos solo el ejemplo de otras naciones como Taiwán, que no tenía nada y hoy es una potencia electrónica del mundo; Israel, cuyo suelo es desierto puro y hoy en día es uno de los principales productores agrícolas; así también Singapur, Malasia, entre otros. En todos ellos la innovación generó un enorme beneficio para la población, y ello únicamente por el involucramiento y liderazgo de sus jefes de estado y toda la cúpula alrededor de ellos. Lamentablemente, en el Perú estamos muy lejos de todo ello.

“En un país innovador la educación es el suelo fértil, (...) y la creatividad es el fertilizante que nutre la innovación, del cual tenemos mucho en el Perú”

Tips

de innovación y transformación
digital para un C
EO

1 Los CEO’s deben comenzar a comprender por qué la innovación es la nueva partera de la historia. Las sociedades o países más avanzados no sólo promueven innovación, sino que no conciben las organizaciones del presente sin ella. La innovación ya no es una opción sino una obligación para toda empresa que quiera tener continuidad en el futuro.

2 La innovación no se puede delegar, debe partir del mismo líder, el CEO, quien debe ser el principal enamorado y con ello abanderado en la implementación de la innovación en una organización. De ello depende

el éxito o el fracaso.

3 Incorporar al equipo ejecutivo y a los directorios, talentos que ya

tengan el chip de la innovación dentro, y que sean resilientes, con

experiencia de gestión, pero que hayan fracasado y se hayan levantado

de nuevo, y a la par tener una organización que este ávida a romper

esquemas y tampoco tema a fallar.

4 Destinar los recursos necesarios, y no hablo solo de económicos, pensando no en el corto sino en el largo plazo. Un CEO no debe hipotecar el futuro de una organización priorizando el presente, sobre todo que los frutos de la innovación mayormente no son inmediatos.

¿Cuál es la historia detrás del Comité de Locos?

El chip de la innovación siempre estuvo en Exsa, incluso mucho antes que yo llegara. La gente siempre ha buscado innovar, ha estado en su ADN. El Comité de Locos nació de una necesidad urgente. Al inicio teníamos un paradigma, el que una empresa de explosivos que no tuviera su propia producción de insumo principal (nitrato de amonio de baja densidad), simplemente tenía los días contados. En el último intento para resolverlo, y en el que ya habíamos avanzado bastante, fracasamos por motivos ajenos a nosotros; parecía ser el comienzo del fin. Es en ese momento que la necesidad nos impulsó a reunir un equipo de diversas áreas y cargos –desde el CEO, gerentes, ingenieros y hasta trabajadores de fábrica- para encerrarnos en una oficina a dar finalmente con la solución. Lo más satisfactorio fue la completa apertura de decir las cosas e inclusive criticar constructivamente si creíamos estar yendo por el camino equivocado. Había un intercambio de ideas tan enriquecedor que uno salía feliz de ahí. En este comité tuvimos discusiones que parecían de locos –de ahí el nombre-, pero era tan placentero que nadie quería perdérselo; el entusiasmo de querer romper paradigmas era lo que nos motivaba.



¿Cuál fue el resultado?


Del Comité de Locos nació la tecnología Quantex –una mezcla explosiva con un componente tecnológico que reemplazó al nitrato de amonio de baja densidad-, y su éxito fue tal que en poco tiempo tomó gran parte del mercado local y catalizó nuestra expansión hacia el extranjero, e incluso patentado en EE.UU.

Del Comité de Locos surgieron dos nuevos comités, uno de desarrollo de productos y servicios –menos loco- enfocado en innovación incremental, es decir, buscar mejorar todo lo que ya veníamos haciendo, y el de innovación abierta, con miras a establecer nuevos desarrollos disruptivos.



¿A qué ejecutivos admiras?


Más que a ejecutivos globales o locales admiro a todos esos pequeños emprendedores, desconocidos y que pasan desapercibidos, pero que creen en su idea, luchan por ella y tienen la humildad de aprender de terceros. Sin embargo, si quiero aprovechar a nombrar a dos visionarios peruanos, que están debajo del radar del público y para mí son un claro ejemplo que la innovación sí puede ser un negocio rentable y se puede desarrollar sin problemas en nuestro país: Arturo Mannheim de AGP y James Valenzuela de Resemin.



¿A qué se dedica Karl Maslo hoy en día?


Después de trabajar 30 años como Gerente General o CEO me estoy dedicando a apoyar a empresas (como Asesor o Director Independiente), que deseen apostar por la innovación, pero también por una cultura de enfoque en el cliente, el talento y la excelencia operacional para con ello generar mayor valor para las mismas.

“Si quieres que la gente se alinee contigo muéstrales quick wins, para que crean en tu proyecto, en lo que estás haciendo”

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