ENTREVISTA


Exportando
salud

Juan Arriola, Presidente Ejecutivo de AC Farma, comparte la historia de la empresa farmacéutica que lidera, la situación de la salud y los medicamentos en el país y sus futuros planes de expansión.

Por primera vez el país está exportando medicamentos para el cáncer producidos en el Perú. Algo que parecía utópico en su momento y finalmente lo hemos podido realizar.

¿Cuál es la historia de AC Farma?


Somos una empresa dedicada a la innovación y tecnología en aplicación farmacéutica. Nuestra historia se remonta al año 1993, cuando empezamos importando productos farmacéuticos como Droguería Sagitario. En esos años el mercado estaba cerrado por la situación que vivía el país, y notamos que el espacio de producción de medicamentos en el Perú era enorme. Las empresas locales estaban orientadas de alguna manera a fabricar productos clásicos y de baja complejidad; sabíamos que era el momento.


En 1997 se crea AC Farma, y en 1998, empezamos a conseguir nuestros primeros registros de medicamentos, así empezamos el proceso de producción y comercialización. De ahí el proceso de crecimiento ha tenido varios hitos, pero hemos tenido el desarrollo tecnológico e innovación como el ADN de la empresa.


AC Farma es una empresa de primera generación, tenemos 21 años en el mercado como fabricantes de una amplia gama de medicamentos con estándares internacionales de calidad. Tenemos operaciones en otros países de la región, y hoy somos uno de los principales exportadores de medicamentos del Perú. Por primera vez el país está exportando medicamentos para el cáncer producidos en el Perú. Algo que parecía utópico en su momento y finalmente lo hemos podido realizar.


¿Se han especializado en el desarrollo de algún tipo de medicamento?


Actualmente participamos en 16 clases terapéuticas, con productos de diversa índole, para problemas respiratorios, gastrointestinales, por ejemplo. En el Perú, hay un gran espacio para medicamentos antiinfecciosos, pero existen dos clases terapéuticas que tienen una gran proyección de crecimiento a nivel global, y el Perú no es la excepción.


De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud), las dos clases terapéuticas que van a crecer altamente serán: el sistema nervioso central y el cáncer. Ambos puntos importantes donde tenemos planeado hacerle frente.

¿Qué tan diferente es desarrollarse en la industria farmacéutica frente a otras industrias?


Para mi tiene el doble de complejidad. Primero, la misión al trabajar en un sector noble, donde tenemos que preocuparnos permanentemente por la calidad, pues va dirigido directamente al consumo humano. El segundo reto, es el estándar internacional sobre el cual nos regimos.


La industria farmacéutica es como pocas, donde los estándares no los fija el Estado ni el país, son todos internacionales. Por primera vez, cuando se dio la ley 29459, se colocó dentro ésta que teníamos que responder a estándares de los dos países más importantes la Farmacopea Americana y la Farmacopea Británica. A una de esas dos se debe acoger una empresa de nuestro rubro.


Esto ha cambiado el centro de gravedad de la calidad, ya que no miras el entorno local, sino el internacional. Y para estar a la altura, requieres equipos, personal capacitado y, además, los estándares para compararte con ellos, es decir, tienes que moverte en un concepto internacional y eso hemos venido realizando.


La industria farmacéutica es, de acuerdo a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), una industria de intensidad tecnológica alta, tanto como la industria aeroespacial por ejemplo. Es importante entender su dimensión e importancia. Hoy en día, entre el 28% y 30% del comercio mundial se enfoca en alta tecnología.


A la fecha, como país, no hemos implementado y menos articulado políticas de desarrollo tecnológico. Por ejemplo, a nivel de la Alianza del Pacífico, el 22.7% de las exportaciones de México son de alta tecnología, Chile y Colombia también están en dos dígitos, y el Perú está, desde hace más de una década, estancado en 0.4%; ahí tenemos un gran reto.

Mark-up:

es el margen que existe entre el costo de un bien o servicio y su precio de venta. Regula los márgenes máximos sobre los medicamentos.

Mientras que el abastecimiento de medicamentos para el sector público se da a través de una subasta, donde cada día el precio es hacia abajo, en el privado se tiene una alta concentración.

¿Cuáles son las razones para que un medicamento pueda costar tanto?


Definitivamente el estar al nivel de estándares internacionales es costoso, y dependiendo del tipo de fármaco tenemos el nivel de inversión en tecnología, donde hablamos de inversiones millonarias.


Fuera de ello, existe el tema de la percepción del mercado. Por ejemplo, en el sector privado se ha ido identificando que hay una serie de precios mayores que en otros países. Este es un tema popular, y todo el mundo opina al respecto, y por ello se cree que también pasa en el sector público, lo cierto es que son dos dimensiones distintas.


Mientras que el abastecimiento de medicamentos para el sector público se da a través de una subasta electrónica, donde cada día el precio es hacia abajo, en el privado se tiene una alta concentración, llegando a posición de dominio. Lo cierto es que, hoy en día, los precios de mercado los fija el canal.


La experiencia internacional permite plantear herramientas que ayuden a evitar distorsiones de mercado y para ellos encontramos que todos los países de la OCDE utilizan el mecanismo: retail mark-up (el margen que existe entre el costo de un bien o servicio y su precio de venta).


Por ejemplo, todos los países de la OCDE tienen mark-ups que en retail va hasta 28%, con esto se garantiza que sobre el precio que el fabricante da, solo se tenga un margen máximo sobre ese precio, y se traslade hacia el consumidor; en el Perú no hay mark-ups.

Salud es uno de los sectores con la mayor brecha, ¿qué se puede hacer?


Nuestro país todavía depende del Estado, éste es la columna vertebral de la salud. Lamentablemente, pareciera que estamos retrocediendo. Los últimos dos años (2017 y 2018) han sido los de más baja gestión presupuestal en salud y medicamentos de la última década.


Se debería de implementar algún tipo de abastecimiento en los hospitales, para así darle la confianza al paciente que va a encontrar sus medicamentos; fomentar que se acerque al sistema de salud, lo cual ayuda a la prevención. Por ejemplo, un hipertenso no diagnosticado va a ser, económicamente hablando, mucho más costoso para el sistema de salud, pues en un futuro empeorará y solo se acercará cuando esté con hipertensión complicada.


Y así también, se ha hablado mucho del aseguramiento universal cuando todavía el aseguramiento efectivo, que la gente tenga acceso a un sistema de salud, no pasa de un 60%. Tenemos muchos retos: Infraestructura, Atencion Primara, Gestión Integrada, uso de TICs, etc.


Ahora bien, también hay cosas para resaltar, y eso es que el Estado ha cambiado la figura de la compra de medicamentos completamente. Hoy todo es por subasta electrónica, lo cual permite una mayor transparencia y elimina cualquier opción de colusión de precios.


Tenemos países vecinos de los que podemos aprender y usarlos de guía. Colombia por ejemplo, es el país que mejor ha actualizado su normativa relacionada a los medicamentos. Han abordado desde qué es un biosimilar, con políticas innovadoras y sustentadas, hasta la regulación de márgenes.


Lanzar un nuevo fármaco al mercado toma tres años: dos años de desarrollo y uno de registro. Esto sin contar el tiempo del proyecto para hacer la prospección y la parte de la inteligencia comercial, donde uno tiene que medir muy bien cuál es el producto que se requiere.

¿Qué plan tienen a cinco años? ¿Abrirían en mercados grandes como Brasil?

Brasil siempre es interesante pero tiene grandes barreras. Cuando compañías de otros países han intentado entrar sin operación propia, es muy difícil; es un tema cultural. Es un país potente en su política industrial nacional. Ellos acompañan esa visión con créditos en reales, a tasas muy bajas e incluso con periodos de gracia, justamente para que estas compañías brasileras puedan expandirse en la región.


El resto del mundo se mueve con estándares internacionales, por ello para nosotros contar con una planta en EE.UU. o Europa, es una posibilidad importante. Teniendo la certificación de alguno de esos mercados podríamos entrar a Asia y a todo el mundo.


El plan que tenemos para esto es sumamente serio, hemos contratado compañías especializadas en M&A, tenemos permanentemente procesos continuos sobre ello, pero no es fácil.


No es que existen todas las compañías para que uno compre la que quiera, el mercado te da oportunidades reducidas en este sector, y donde compites con muchas compañías. Por ejemplo si una compañía europea está en venta, aparecen fondos de inversión local, extranjeros, jugadores locales y empresas estratégicas de afuera.

Actualmente AC Farma cuenta con operaciones propias en Chile y Ecuador. Entre este año y el 2020, estaría iniciando operaciones en Bolivia y Colombia.

La linea vertical farmacéutica es amplia, ¿piensa desplazarse a lo largo de ella como produciendo los insumos?

Siempre en la industria se confunden dos cosas: la farmoquímica y la farmacéutica. La primera es la que mueve todos los ingredientes para que la farmacéutica haga la transformación de ellos y tener un producto terminado.


En Sudamérica casi no hay industria farmoquímica. El gran fabricante de farmoquímica es China, y el mundo se encuentra en una dependencia absoluta desde hace 10 años.


Por las dimensiones para nosotros no hace sentido mirar atrás de la cadena, pero sí hacia delante.


El retail es muy complejo, y no vemos muchos espacios ahí. Donde si vemos espacios es en la prestación de servicios de salud. Es algo que estamos evaluando para la siguiente década. Tener una infraestructura para atender pacientes, tal vez mediante una alianza al inicio y luego propio. De hecho ya hemos hecho un piloto, y estamos en etapa de modelamiento.


¿Cuál crees que será el futuro de los medicamentos?


La tecnología presenta cada vez ideas más innovadoras y seductoras, pero prácticamente inaccesibles a nuestra realidad económica, por ello hay que ver si son costo/eficientes. Y esto se debe hacer en cada país de acuerdo a la realidad sanitaria.


Por eso se ha creado un concepto de evaluación de nuevas tecnologías, donde se tiene que ver cuánto aporta cada medicamento de la manera más objetiva y como impactan estas intervenciones en la sobrevida de los pacientes.

Estamos evaluando para para la siguiente década, tener una infraestructura propia para atender pacientes. A la fecha hemos hecho un piloto, y estamos en etapa de modelamiento.

Datos

US$85.6 millones

en ventas alcanzó AC Farma en el 2018.

217

productos

que no se producían en el país, han sido producidos por la empresa hasta el 2018. Han llegado a producir hasta 31 productos nuevos por año.

850

personas

trabajan en la compañía.

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